Cadenas de suministro: infraestructura logística y nearshoring redefinen la competitividad de México

Las cadenas de suministro han dejado de ser un proceso meramente operativo para convertirse en un factor estratégico decisivo. En el contexto actual, impulsado por la relocalización de empresas (nearshoring), la digitalización y la necesidad de resiliencia, el desarrollo de infraestructura logística y de parques industriales se posiciona como el motor clave para atraer inversión extranjera a México.

Tras las disrupciones globales causadas por tensiones geopolíticas, fenómenos climáticos y la pandemia, las empresas globales han priorizado acercar sus centros de producción a los grandes mercados de consumo. Esta reconfiguración ha incrementado de forma exponencial la demanda inmobiliaria industrial de naves con conectividad, acceso a servicios básicos como agua y energía, y ubicaciones estratégicas.

Infraestructura, seguridad y digitalización: los pilares del sector

Especialistas del sector inmobiliario e industrial destacan que la competitividad del país ya no depende solo de la reducción de costos, sino de la capacidad de ofrecer redes logísticas seguras y eficientes.

  • Conectividad y seguridad: David O'Donnell, CEO de O'Donnell y Presidente de la AMPIP, junto con Erez Cohen, CEO de Urbium GDI, señalan que las empresas priorizan ubicaciones con infraestructura robusta, vigilancia avanzada y protección del transporte pesado para garantizar la continuidad operativa.
  • Adopción de tecnología: La aceleración digital permite una gestión preventiva y diagnósticos en tiempo real; sin embargo, plantea nuevos retos.
  • Riesgos de ciberseguridad: Según datos del informe Data Health Check 2026, el 26% de las empresas considera que la dependencia de proveedores es una barrera para su resiliencia, mientras que el 25% ha sufrido un incidente cibernético derivado de su cadena de suministro en el último año.

Para consolidar su posición como nodo logístico frente a Estados Unidos, México enfrenta el desafío de acelerar la inversión conjunta —pública y privada— en infraestructura carretera, puertos, parques industriales y redes de ciberseguridad que respondan a la creciente complejidad del comercio internacional.