El Gobierno Federal, a través del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), confirmó el proyecto de ampliación de dos a cuatro carriles del tramo carretero Tihuatlán-Tuxpan. La intervención busca mitigar la saturación de este importante corredor del norte de Veracruz, por el cual transitan diariamente más de 9 mil vehículos, garantizando mayor seguridad vial y optimizando los tiempos de traslado hacia el puerto de Tuxpan y el centro del país.
El proyecto forma parte de un paquete nacional de 19 obras de infraestructura carretera impulsadas mediante esquemas de inversión mixta, de los cuales 14 ya cuentan con la aprobación técnica de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Esquemas de inversión mixta y resguardo de la propiedad estatal
Durante la presentación del plan de infraestructura, las autoridades financieras detallaron que las inversiones estimadas para el conjunto de proyectos ascienden a 213 mil 868 millones de pesos. Se enfatizó que este modelo público-privado no implica la entrega o privatización total de las concesiones carreteras.
Bajo el esquema promovido por el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) y Banobras, el Estado mexicano conserva la titularidad o participación mayoritaria de las concesiones, mientras que las empresas privadas participantes asumen de manera compartida parte de los riesgos financieros y de ejecución operativa.
Ruta estratégica para el transporte de carga y el Corredor del Golfo
La modernización del tramo Tihuatlán-Tuxpan se articula con la licitación del denominado Corredor del Golfo, una vía clave diseñada para conectar el centro y el sureste del país con la franja norte del territorio nacional.
Esta obra ofrecerá una ruta alternativa eficiente para desahogar el elevado volumen de transporte de carga que actualmente circula por la carretera federal 57, impulsando el flujo de mercancías hacia los nodos portuarios e industriales de la costa veracruzana.
