Hacienda eleva el estímulo fiscal al diésel para contener presiones inflacionarias

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aplicó un incremento al estímulo fiscal semanal para el diésel, reduciendo el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que pagan los consumidores por cada litro de este combustible en el país. La medida busca mitigar el impacto de la volatilidad internacional de los precios energéticos en los costos operativos del transporte masivo y de carga.

De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la dependencia ajustó la cuota del subsidio semanal para evitar repercusiones directas en el traslado de mercancías e insumos básicos, un sector altamente dependiente del diésel para su operación diaria a nivel nacional.

Protección a las cadenas de suministro y al transporte de carga

El ajuste responde a las presiones observadas en las referencias internacionales del petróleo y sus derivados. Al absorber una mayor proporción del impuesto, el Gobierno Federal intenta frenar el "efecto dominó" que el alza de los combustibles suele generar en los precios al consumidor final de alimentos y productos de primera necesidad.

Cúpulas del sector logístico y del autotransporte de carga han señalado previamente que los combustibles representan uno de los rubros operativos más pesados para las flotas. La aplicación de un mayor estímulo fiscal otorga certidumbre temporal al sector, permitiendo amortiguar los costos de distribución en las rutas comerciales del país.

Mantenimiento de la estrategia en gasolinas

Mientras el diésel recibe un mayor nivel de apoyo por su relevancia estratégica para la cadena productiva, Hacienda mantiene su política de ajuste dinámico para las gasolinas Magna y Premium. Esta estrategia busca un equilibrio entre la contención de la inflación y el margen de recaudación fiscal por concepto de IEPS.

Analistas económicos destacan que la flexibilidad en los estímulos a los combustibles continuará siendo una herramienta clave para la política monetaria y fiscal en la segunda mitad del año, en tanto se mantengan la volatilidad geopolítica y las fluctuaciones en las cotizaciones globales del crudo.