ONU en sesión de Puebla York

El 15 de septiembre el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, lanzo un mensaje de inclusión en Brooklyn. En Sunset Park “Puebla York” y afirmó que los mexicanos están en casa y que serán etendidos en clínicas, escuelas y albergues sin importar su situación migratoria.

Más allá del simbolismo de la expresión, hay aquí una visión de ciudad: la ciudad como espacio de integración. Y precisamente una semana después, Nueva York se convirtió nuevamente en el escenario donde el mundo intentó hablar de sí mismo: la Asamblea General de las Naciones Unidas reunió a los representantes de numerosos países para enfrentar una realidad internacional marcada por guerras, tensiones migratorias y profundas divisiones.

En ese contexto aparece también un gesto que, aunque cartográfico, tiene una fuerte carga simbólica: la ONU impulsó en septiembre una resolución para promover representaciones del mundo basadas en proyecciones de áreas equivalentes, como Equal Earth, que permiten apreciar con mayor proporcionalidad la superficie de los países y continentes.

La imagen del mundo cambia.

No se trata de cambiar fronteras ni de sustituir obligatoriamente todos los mapas, sino de recomendar una representación menos distorsionada cuando se quiere comparar dimensiones territoriales.

Un mapa que busca equilibrar la representación del territorio y una ciudad que busca reconocer a quienes la habitan. Dos expresiones distintas de una misma aspiración: construir un mundo donde el tamaño, el poder o el origen no determinen quién merece ser visto y escuchado.

Pero frente a esa intención de equilibrio aparece la otra cara de la realidad internacional.

El discurso de Donald Trump ante la Asamblea General, el 22 de septiembre, estuvo marcado por una defensa contundente de la política exterior estadounidense, advertencias militares contra Irán y críticas al sistema multilateral y a organismos internacionales como lo citó la agencia Reuters.

Y dos días después, el discurso de Benjamin Netanyahu produjo una de las imágenes más significativas de esta Asamblea: decenas de delegaciones abandonaron el salón cuando el primer ministro israelí comenzó a hablar.

No corresponde interpretar una protesta diplomática como una conclusión sobre todo el sistema internacional. Pero sí es una imagen difícil de ignorar: mientras una parte del mundo intenta construir espacios de encuentro, otra profundiza sus desencuentros.

Tal vez esa sea una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: Nueva York puede convertirse, por unas horas, en “Puebla York”, una ciudad que reconoce a sus migrantes; la ONU puede intentar representar al planeta con mayor equilibrio; pero los grandes conflictos siguen recordándonos que todavía estamos lejos de encontrar un verdadero equilibrio entre las naciones.

Y quizá ahí esté el verdadero reto de la ONU: no solamente representar mejor al mundo en un mapa, sino conseguir que todos los pueblos tengan realmente un lugar en él.

Y México contribuye al no asistir a la asamblea de la ONU, sin embargo estará en China en noviembre en la asamblea de la APEC, para recibir la estafeta de próxima organizadora.

Coincidentement es también en Noviembre cuando su socio comercial estara en elecciones. Solo coincidencia? O estrategia perfectamente planeada?